miércoles, 26 de marzo de 2014

¿Mi fortaleza?

A veces me odio por ser fuerte. Si no digo que estoy mal nadie lo sabe, Aguanto, resisto, me hundo en silencio ahogada en mis propias risas.
Cuando era pequeña fui a un campamento. En realidad he ido a muchos, pero este es el único en el que me ha ido mal. Llevé un libro de lectura,  "La ciudad de las bestias" de Isabel Allende. Durante todo el campamento me regañaron muy a menudo y lo pasé francamente mal.Yo aguantaba las broncas sin una sola palabra, tranquila. Y aún más broncas me calleron: por mi absoluta indiferencia ante todo. No dije nada. Los dejé creer.
Después me iba y leía tanto como podía. Me desahogaba mientras vivía aventuras con Álex, el protagonista. Y puedo asegurar que jamás ha habido bestias más mojadas que las de aquella ciudad. Invisibles, secas ya, siguen mis lágrimas entre las páginas impresas, solo aquel libro y mi mejor amiga fueron testigos de mi  desdicha, que todos consideraron desidia. No significa que no sufriera, solo que yo no me derrumbo en público.

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