martes, 19 de mayo de 2015

En común

-Dime algo que todos los hombres tengamos en común.
-Que estamos vivos.
-Ni tan siquiera eso. Pues los hay que en vida ya están muertos, y los hay que aún muertos siguen vivos.
-Entonces solo que todo el que vivió, vive o vivirá ha muerto, muere o morirá. Eso es todo cuanto los vivos, sobre la vida, podemos afirmar.
-¿Y qué hay, pues, solo de los hombres?
-Que lo sabemos.

El peso de la vida

Una persona sin compromiso y con desapego (por la vida) es un mente suicida. Un solo instante de debilidad o de agotamiento, de mayor curiosidad por lo que hay más allá que por lo que ha de venir y se habrá ido. No por culpa de nadie, puede incluso que fuera feliz. No será un acto valiente o cobarde. Tan solo un acto decidido, ya sea meditado o impulsivo. Ya sea sereno o desmedido.

martes, 14 de abril de 2015

Pequeñeces

Hay tres formas de ser pequeña.
Una es ser infantil. Ser un niño, inmaduro tal vez, pero inocente y desprovisto de maldad, simple y bello. Sin tantas preocupaciones absurdas que nos alejan de la vida, viviendo el ahora.
La comodidad y la confianza te hacen pequeño de un modo parecido, pero diferente: dejas de lado el orgullo y la prepotencia, la altivez y el descaro; y te muestras como eres, con virtudes y defectos, sin tapujos, sin absurdos ensalces.
Pero hay otro modo, terrible, de sentirse pequeño. Es verse patético, débil, inútil. Es sentirse ignorante e ignorado, insignificante, invisible entre el resto de gigantes que te aplastan con su certeza y su trazo inquebrantable.
Así es como a veces soy pequeña.

sábado, 11 de abril de 2015

Soy zurda

Cuando era pequeña no podía diferenciar la izquierda de la derecha, aún me cuesta. Para enseñarme siempre me decían: "la derecha es la mano con la que se escribe". Y claro, yo trataba de entenderlo, pero se me hacía raro coger el lápiz con la mano que decían. Por suerte, pasó preescolar (sin que yo supiera qué era derecha y qué izquierda). Después todo fue más o menos normal. Me acostumbré a la pregunta "¡Ah! ¿Pero tú qué eres, zurda?" Lo veía lógico, yo era rara. Buscaba a los que eran como yo, sentía una especie de conexión con ellos aunque no tuviésemos nada en común excepto el hecho de no escribir como los demás. Había pequeñas dificultades, sí. Las tijeras son para los diestros, los bolis buenos suelen ser para diestros; hasta la escritura, lo que yo más amaba, se inventó para ellos. Por eso la tinta del boli se corre si no tengo cuidado, y no puedo usar ciertos bolis. Tengo algunos pequeños trastornos derivados de un mundo para diestros: escribo letras desordenadas, como si mi mano quisiera escribir de derecha a izquierda en vez de izquierda a derecha. Problemas que otros no ven, por eso nunca le di importancia. Después hubo exámenes en esas malditas sillas pupitre. Era muy incómodo si tenía la silla equivocada, por eso había que  avisar de la situación a tiempo. Me convertía en el centro de todas las miradas, una molestia para la catalogación. A veces no había sillas para todos los zurdos. Ahí veía que era rara.
 Pero me considero afortunada: aún puedo ser como nací, nadie me lo ha prohibido. Conozco a otros, ¡pobres!, no les permitieron ser así. Era una diferencia tonta, y sin embargo vieron en ellos el peligro. Tuvieron que adaptarse a ser iguales porque "su fe" veía en ellos el mal. También ellos tuvieron problemas con las letras, confusiones de palabras, quizá algo más grave. A veces pienso que ellos son los que tuvieron suerte: no volvieron a ser señalados, marginados, excepciones. Pero sé que no es cierto, porque no son ellos. Solo son escondidos, renegados de sí mismos incapaces de volver a ser lo que son. Tuve suerte, estoy segura: soy excepción en un mundo de mayorías, y se me ha dejado ser. Ojalá eso no fuera un privilegio.
Dedicado a todos los marginados, por cualquier cosa, que no han podido entender los conceptos que intentaban enseñarles porque no son los suyos sino de la mayoría; que se han visto señalados por ser diferentes, como si esa diferencia importase; que se vieron obligados a adaptarse al resto o esconderse. Si se ve ridículo marginar por ser zurdo: ¿por qué con el resto de excepciones no?

domingo, 23 de noviembre de 2014

Sevillla 2014: El desastre

Entré al mangafest sobre las 12, tras una hora de cola que me habían asegurado que no habría, porque nunca se forma tanto para las entradas de Internet. Salí sobre la 1:30 para comer, asegurándome mis amigos que "por supuesto, podremos volver después, nosotros siempre lo hacemos". Y con esa intención volví más tarde, sobre las 3 y media, a la cola. Había un aglutinamiento bestial en la puerta misma, desde un poco más atrás de las columnas, y más allá una civilizada cola. Del resto de la plaza comentaré después. Yo fui una de las que entró en ese barullo axfixiante. No me gusta gritar y montar jaleo, pero a mi alrededor todos, incluyendo mis amigos, lo estaban haciendo. ¿Los gritos? "Hijos de puta", "ladrones", "cabrones" y un largo etc ¿La razón? Habíamos sido ESTAFADOS por la organización del Salón. Muchos íbamos con el sello: no nos dejaban volver. Pero es que entre tantos había algunos con su entrada nueva en la mano, que había pagado para quedarse haciendo cola sin poder entrar. Llegaban rumores, información no sé hasta qué punto cierta: Que el aforo había sido superado, que se habían vendido muchas más entradas de las permitidas. Y que con todo este jaleo, ¡habían seguido vendiéndose hasta que no pudieron más! Y las del domingo, también; por si acaso. Que estaban desalojando dentro, hay quien imaginó que para hacer sitio: obviamente equivocados. Que la policía había llegado porque alguien había sido tirada al suelo entre tanta gente y pisada. Porque no se cabía. Que se había habilitado menos espacio del que se podía (1 de 3 pabellones) lo que limitaba mucho más el aforo.
Dirigimos CADA GRITO a los organizadores, que no supieron llevar el evento del que se habían hecho cargo. Entre los que estábamos allí, muchos criticamos las cosas que vimos lanzar (tengo entendido que entre otras una ensaladilla WTF) por empezar a ser incivilizados, y demasiado agresivos. Por justificar la intervención policial contra nosotros y hacernos ver culpables. Pero pocos fueron los que hicieron eso. Insisto, las quejas eren directamente acerca de los ORGANIZADORES y solo sobre ellos. No sé que pasaría justo en la puerta porque estaba varias filas más atrás. Lo comparábamos, como bien decía diego-rbb-93, no con The Walking Dead, sino con el Madrid Arena. Más sabiendo que dentro podía haber problemas con la electricidad, que acabo de enterarme. Una chica a la que conocí en la cola y yo estábamos a la par que cabreadas (enfurecidas más bien) ATERRORIZADAS porque somos bajitas, flacas, muy poca cosa. Estábamos rodeadas de gente alta, fuerte y muy cabreada. Sabíamos que si algo pasaba, nosotras seríamos quizá las víctimas de este 2º Madrid Arena, el Mangafest de Sevilla.
Antes de seguir y desde mi pacifismo, tengo que decir que apoyo todos y cada uno de los gritos que se hicieron, porque es la única forma que tenían de demostrar que se sentían engañados, estafados, muy cabreados y que no se iban a conformar con quedarse ahí. Probablemente sin tantas protestas no se habría prometido la devolución de las entradas, por ejemplo. Siento, sin embargo, que los que tragárais esto fuerais pobres voluntarios y no directamente los culpables del problema, los organizadores. Y siento que algunos se pasaran hasta el punto de arrojar objetos y escupir, eso era innecesario y muy desagradable; simplemente no sé cómo decir cuánto lo siento.
Ahora sí. Finalmente, viendo que los rumores debían ser ciertos (ya que la cola se había parado hacía rato, habían cerrado una de las puertas y los únicos que avanzaban eran los policías) y contando con que a pesar de mantener un espacio vacío para tener aire la otra chica bajita y yo y de estar casi todo el rato de puntillas me faltaba el aire y me estaba mareando, decidí salirme sobre las 5 menos 20 más o menos y pasarlo bien en la plaza, donde ahora sí quiero comentar. Fuera había prácticamente un segundo salón. Los cosplay currados, softcombat, la gente... No había tiendas, ni comida (aparte de McDonalds de enfrente) ni conferencias ni nada, pero la gente estaba como si lo hubiera, pasándolo bien y disfrutando lo que podían. Ya que no había más para nosotros, los castigados por comer fuera o llegar más tarde. Después desde el furgón policial hicieron saber que el salón quedaba clausurado por ese día (un anuncio un poco mal explicado, porque el salón continuó) y que se nos devolvería el dinero. Sobre eso hay otro tanto que apuntar. Lo que significaba que el pelotón de la puerta sería poco a poco disuelto. Y el resto no estábamos molestando... Sin embargo TODOS fuimos desalojados de la plaza. Un sinsentido ya que fuera no teníamos donde estar, nos quedamos igualmente aglutinados a la puerta sin poder irnos, ya que la mayoría éramos de fuera o esperábamos a alguien que aún estuviera en el salón. Alguien preguntó a un policía "¿Vamos apoder volver?" A lo que el policía respondió que "De momento no, vamos a desalojar esto y luego dentro" algo que evidentemente, y por una vez en el día con razón, no hicieron. Y allí nos quedamos muchos: estafados, cabreados, y sin nada que hacer desde la seis que nos hecharon hasta las 9 que salió la gente, llegaron autobuses... Y ese fue el salón para muchos, muchos jóvenes. Protestas y debates siguieron "como siguen las cosasque no tienen mucho sentido", pero ya entre grupos pequeños, los amigos, la gente que teníamos al lado... Y mientras tanto el salón dentro del recinto no notó nada, más allá de las puertas de entrada.
En definitiva, con problemas de organización, intervención de los antidisturbios y demás, El Mangafest de Sevilla se ha ganado este año una terrible mala fama; esperemos que en años venideros recuperen el éxito que habían alcanzado.
A todo esto, yo nunca había estado en un salón del manga, ni ningún evento parecido. Desde luego, no ha sido precisamente una buena primera impresión, y lo siento por todos a los que les ha ocurrido como a mí. Espero que el resto lo hayáis pasado mejor y hayáis podido disfrutar más.

domingo, 27 de julio de 2014

La metáfora es el tren.

La metáfora siempre es el tren. “Demasiado rápido para contemplar el paisaje desde el tren", “trenes que no llevan a ninguna parte" La vida, es de todos conocido, es un viaje en un vagón de tren.
Si eres ávido, curioso, no te guías por las vías que otros marcan, es un barco. También si estás perdido o aislado, o incluso demasiado rodeado. Para aspectos tormentosos, es el barco.

Pero nunca la metáfora es el vuelo. ¿Cómo no pensamos en la vida surcar los cielos? ¿Es que acaso no puede la realidad guiarse y encontrarse por los sueños? Supongo que no, no puede la vida ir de un logro a otro impulsado solamente por un deseo, una imaginación, un impulso, un sueño. El que despega nunca aterriza. No estamos hechos para andarnos por las ramas y luego irnos por las nubes.

sábado, 19 de julio de 2014

Perder las alas

Te imaginas siendo el héroe y dices que lo serás. Realmente crees que puedes hacerlo. Sueñas con un gran amor de película, y cuando puedes tenerlo no tienes valor de cogerlo. Sigues soñando con ser un héroe y no llegas a serlo. Dices “si yo pudiera..." y puedes, pero lo dejas en el si. Cuando tienes lo más grande a tu lado, cuando realmente puedes alcanzarlo, no te atreves a arriesgarte por el miedo a hacerte daño. Dañas por cobarde a quien te quiere y pierdes la oportunidad del amor más grande. Perfecto en tu definición. ¿No es suficiente?
Aceptamos el amor que creemos merecer, tal vez no puedas creer que entonces realmente lo merecías. Ahora ya no lo quieres, yo pretendo no quererlo. Pretendías darme solo un poco y medias tintas no las quiere nadie. Es muy fácil ir a más pero imposible retroceder. Hasta nunca, desterrado.