domingo, 27 de julio de 2014

La metáfora es el tren.

La metáfora siempre es el tren. “Demasiado rápido para contemplar el paisaje desde el tren", “trenes que no llevan a ninguna parte" La vida, es de todos conocido, es un viaje en un vagón de tren.
Si eres ávido, curioso, no te guías por las vías que otros marcan, es un barco. También si estás perdido o aislado, o incluso demasiado rodeado. Para aspectos tormentosos, es el barco.

Pero nunca la metáfora es el vuelo. ¿Cómo no pensamos en la vida surcar los cielos? ¿Es que acaso no puede la realidad guiarse y encontrarse por los sueños? Supongo que no, no puede la vida ir de un logro a otro impulsado solamente por un deseo, una imaginación, un impulso, un sueño. El que despega nunca aterriza. No estamos hechos para andarnos por las ramas y luego irnos por las nubes.

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