Soñé con el futuro. Desde siempre y hasta siempre. Yo sería como era y mi futuro en consonancia con mis sueños. Después cambié, yo y mis circunstancias, mis sueños cambiaron y mi futuro también: una y otra vez. Me cansé de jugar a inventar imposibles. Nunca se cumple, y mejor porque si lo hace no es como lo imaginaste, llegan las decepciones. Dejé de inventar, y mi futuro quedó en el pasado. No tengo futuro. ¿Para qué? Si nunca consigo adivinarlo.
No lo niego. Aún a veces sueño futuros, en plural porque hay tantos y tan variados... Pero tranquilo: tú no estás en ellos; tu sitio es una incógnita vacía.
lunes, 7 de julio de 2014
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