“Apreciaba a todo el mundo, por tanto no quería a nadie"
Ese es el peligro que corro. El riesgo a no llegar a aferrarme a nadie, a ser viajera de amistades y extranjera en mis propios círculos.
A estar sola rodeada de mil que creen saber quien soy, y apenas han descubierto una parte, la que más fácil fue mostrar a su lado y pudo salir sola.
Como los ciegos que quisieron descubrir al elefante, mis amigos descubren en mí a quien prefieren conocer, y no llegarán a saber jamás, a imaginar que hay mucho más.
Pero como a mí se que a muchos nos sucede igual, somos demasiado complejos para poder conocernos por completo, demasiado cambiantes para llegar a la certeza del pronombre, demasiado cobardes para mostrarnos enteros. ¿O es solo que es completamente imposible?
sábado, 28 de junio de 2014
Humanidad
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