“Apreciaba a todo el mundo, por tanto no quería a nadie"
Ese es el peligro que corro. El riesgo a no llegar a aferrarme a nadie, a ser viajera de amistades y extranjera en mis propios círculos.
A estar sola rodeada de mil que creen saber quien soy, y apenas han descubierto una parte, la que más fácil fue mostrar a su lado y pudo salir sola.
Como los ciegos que quisieron descubrir al elefante, mis amigos descubren en mí a quien prefieren conocer, y no llegarán a saber jamás, a imaginar que hay mucho más.
Pero como a mí se que a muchos nos sucede igual, somos demasiado complejos para poder conocernos por completo, demasiado cambiantes para llegar a la certeza del pronombre, demasiado cobardes para mostrarnos enteros. ¿O es solo que es completamente imposible?
sábado, 28 de junio de 2014
Humanidad
sábado, 3 de mayo de 2014
Segundo asalto y lista para recibir otra paliza.
No me haces falta. No en un sentido de necesidad insana: si alguna vez lo hiciste ese día no es hoy: no estoy sola. A ratos, me sobra gente. Sin embargo, te elijo. Por cinco años juntas, o por un verano; por no detener la cuenta. Por feria, por los chicos y por los padres. Por los estudios, por los paseos y por nosotras. Por las carreras la nocilla y el queso. Eso que nadie más entiende.
Hemos tenido mucho tiempo para conocernos. Quizá ahora puedas comprender mi mayor defecto: que voy y vengo. Quizá ahora afrontemos nuestro mayor defecto: que me odies por eso.
Siempre he sido así. No estoy siempre para nadie; ni siquiera para mí misma. Quiero pensar que soy como el viento: por corrientes, por tiempos... La diferencia es que a mí me puedes reclamar, si quieres.
Tienes razón, el silencio no mata un sentimiento, pero lo transforma. Es muy difícil mantener tal cual el amor en la ignorancia. Pero...
La mejor amistad es aquella en que tras mucho tiempo el reencuentro es un abrazo y ver... que nada ha cambiado. No quiero cambiar tu nombre de lugar, ni poner otro nombre en tu sitio.
No se me da bien llevar las riendas, así que dejo la pelota en tu tejado. Tú decides si es para siempre o hasta nunca.
P D. Todos vivimos en una de nuestras historias. Mi vida, mi historia; tu vida, tu historia; pero no podemos olvidar que todas las historias se entrelazan.
Hemos tenido mucho tiempo para conocernos. Quizá ahora puedas comprender mi mayor defecto: que voy y vengo. Quizá ahora afrontemos nuestro mayor defecto: que me odies por eso.
Siempre he sido así. No estoy siempre para nadie; ni siquiera para mí misma. Quiero pensar que soy como el viento: por corrientes, por tiempos... La diferencia es que a mí me puedes reclamar, si quieres.
Tienes razón, el silencio no mata un sentimiento, pero lo transforma. Es muy difícil mantener tal cual el amor en la ignorancia. Pero...
La mejor amistad es aquella en que tras mucho tiempo el reencuentro es un abrazo y ver... que nada ha cambiado. No quiero cambiar tu nombre de lugar, ni poner otro nombre en tu sitio.
No se me da bien llevar las riendas, así que dejo la pelota en tu tejado. Tú decides si es para siempre o hasta nunca.
P D. Todos vivimos en una de nuestras historias. Mi vida, mi historia; tu vida, tu historia; pero no podemos olvidar que todas las historias se entrelazan.
viernes, 25 de abril de 2014
Independencia
Significa que no dependes de nadie. Que no puedes culpar a otros
de tus errores. Que te toca empezar a aceptar más responsabilidades, a
sentar cabeza.
Significa que tú eliges. Que tomas tus propias decisiones, que haces lo que realmente quieres. Que tienes que saber elegir, que de tus malas decisiones te haces cargo solo tú.
Significa libertad. Que estás solo, que ya no cuentas con un apoyo seguro con el que siempre podías contar. Cuanto más libre más solo. Para no tener con quien compartir lo bueno, para no tener quien te salve y te rescate del fondo del pozo.
Significa tu propia vida. Que tienes que mantener tu mundo a flote como sea. Que hay que esforzarse. Que ya no todo el tiempo libre es para divertirse, que hay cosas que hacer que antes hacían otros por ti.
Significa pequeños detalles. Que mamá ya no te acompaña al médico, ni pide la cita. Que los papeles los rellenas tú. Que ya no puedes esperar que papá tenga la tarjeta de la seguridad social. Que ya nadie va a recogerte cuando estás demasiado borracho para coger la moto. Ya no hay dinero de la abuela de contrabando. Que ya no pides permiso para irte a dormir a casa de una amiga pero... ¿de verdad tienes ganas de ir? Que los "no me dejan" ya no son tu primera excusa.Que si te rompen el corazón no cuentes con que tu hermano le va a romper las piernas. Que si te peleas con todos tu hermana ya no está para contarle todo y dormir esa noche con ella porque "te sientes sola". Ahora ya no tienes a quien cogerle los tacones sin que se entere. Ahora ir de compras duele, que el dinero ya no sale de la cartera de papá. Que tu comida no está tan buena como la mesa ya puesta cuando llegabas que dejaba mamá. Que si te olvidas de poner el despertador, nadie lo arregla con un grito. Que ya nadie te ayuda con la maleta, ni limpian tu colada. Que ahora tú te encargas de eso y más. De todo. Y aún te tienen que quedar tiempo y fuerza para vivir, aprovechar tu libertad. ¿Pacere difícil? Lo es. Pero todos, tarde o temprano, lo consiguieron. Tú no eres menos, y también podrás.
Significa que tú eliges. Que tomas tus propias decisiones, que haces lo que realmente quieres. Que tienes que saber elegir, que de tus malas decisiones te haces cargo solo tú.
Significa libertad. Que estás solo, que ya no cuentas con un apoyo seguro con el que siempre podías contar. Cuanto más libre más solo. Para no tener con quien compartir lo bueno, para no tener quien te salve y te rescate del fondo del pozo.
Significa tu propia vida. Que tienes que mantener tu mundo a flote como sea. Que hay que esforzarse. Que ya no todo el tiempo libre es para divertirse, que hay cosas que hacer que antes hacían otros por ti.
Significa pequeños detalles. Que mamá ya no te acompaña al médico, ni pide la cita. Que los papeles los rellenas tú. Que ya no puedes esperar que papá tenga la tarjeta de la seguridad social. Que ya nadie va a recogerte cuando estás demasiado borracho para coger la moto. Ya no hay dinero de la abuela de contrabando. Que ya no pides permiso para irte a dormir a casa de una amiga pero... ¿de verdad tienes ganas de ir? Que los "no me dejan" ya no son tu primera excusa.Que si te rompen el corazón no cuentes con que tu hermano le va a romper las piernas. Que si te peleas con todos tu hermana ya no está para contarle todo y dormir esa noche con ella porque "te sientes sola". Ahora ya no tienes a quien cogerle los tacones sin que se entere. Ahora ir de compras duele, que el dinero ya no sale de la cartera de papá. Que tu comida no está tan buena como la mesa ya puesta cuando llegabas que dejaba mamá. Que si te olvidas de poner el despertador, nadie lo arregla con un grito. Que ya nadie te ayuda con la maleta, ni limpian tu colada. Que ahora tú te encargas de eso y más. De todo. Y aún te tienen que quedar tiempo y fuerza para vivir, aprovechar tu libertad. ¿Pacere difícil? Lo es. Pero todos, tarde o temprano, lo consiguieron. Tú no eres menos, y también podrás.
Miedos
Tengo miedo a hacer el ridículo en público. ¿es extraño?
Temo al futuro, a la oscuridad, a la soledad, a los cambios, a las sorpresas. Miedo a no lograr ningún objetivo, a echar mi vida a perder, a no encontrar a nadie, a estar sola y sin nada. Miedo a lo que pueda ser.
Porque soy humana. Y como tal, temo a lo desconocido. Es normal, dicen, y hasta bueno. Unos más, otros menos, pero todos compartimos ese miedo. Porque, en esas ocasiones, no tenemos a qué aferrarnos, no sabemos qué encontrarremos ni cómo debemos reaccionar. Nos aterra saber que podemos fallar solo por desconocimiento, que la situación podría ser más fuerte que nosotros.
Y el futuro es el mayor miedo. Porque no podemos (aunque así lo creamos), planearlo. No podemos abarcar todas las opciones, es supurior a nuestra imaginación.
Miles de planes, miles de posibilidades, pero nunca sé que será de mí el día de mañana. De modo que sí, tengo miedo al futuro, mucho miedo, porque me es completamente desconocido, inimaginable, incontrolable. Y porque creo, firmemente, que seré yo contra el mundo, sola frente a algo que me supera.
Temo al futuro, a la oscuridad, a la soledad, a los cambios, a las sorpresas. Miedo a no lograr ningún objetivo, a echar mi vida a perder, a no encontrar a nadie, a estar sola y sin nada. Miedo a lo que pueda ser.
Porque soy humana. Y como tal, temo a lo desconocido. Es normal, dicen, y hasta bueno. Unos más, otros menos, pero todos compartimos ese miedo. Porque, en esas ocasiones, no tenemos a qué aferrarnos, no sabemos qué encontrarremos ni cómo debemos reaccionar. Nos aterra saber que podemos fallar solo por desconocimiento, que la situación podría ser más fuerte que nosotros.
Y el futuro es el mayor miedo. Porque no podemos (aunque así lo creamos), planearlo. No podemos abarcar todas las opciones, es supurior a nuestra imaginación.
Miles de planes, miles de posibilidades, pero nunca sé que será de mí el día de mañana. De modo que sí, tengo miedo al futuro, mucho miedo, porque me es completamente desconocido, inimaginable, incontrolable. Y porque creo, firmemente, que seré yo contra el mundo, sola frente a algo que me supera.
domingo, 6 de abril de 2014
Para mí que vivo de teorías.
Diferente
¿Cómo habría sido sí...? Distinto. ¿Qué más da? ¿Cómo saber? ¿Qué cambiará por preguntar? Y nada es la respuesta que encontramos. Porque la vida no sería, es. No habría sido, es. Sin suposiciones, sin interrogsciones. Solo afirma lo que ve. El condicional es el absurdo más patético, arriesgado y pegadizo que el ser humano ha inventado. Porque nos empeñamos en no conformarnos, pero en lugar de esforzarnos lamentamos, obsesivos de nuestros errores. Inventamos castillos de palabras, tan frágiles contra el vendaval de realidad en que vivimos. Somos humo, teórico humo que no cambia el árbol del que ardió por mucho que desee extinguir la chispa que lo provocó.
¿Cómo habría sido sí...? Distinto. ¿Qué más da? ¿Cómo saber? ¿Qué cambiará por preguntar? Y nada es la respuesta que encontramos. Porque la vida no sería, es. No habría sido, es. Sin suposiciones, sin interrogsciones. Solo afirma lo que ve. El condicional es el absurdo más patético, arriesgado y pegadizo que el ser humano ha inventado. Porque nos empeñamos en no conformarnos, pero en lugar de esforzarnos lamentamos, obsesivos de nuestros errores. Inventamos castillos de palabras, tan frágiles contra el vendaval de realidad en que vivimos. Somos humo, teórico humo que no cambia el árbol del que ardió por mucho que desee extinguir la chispa que lo provocó.
sábado, 29 de marzo de 2014
Ambiciosa
¿Qué no estarías dispuesto a dar por conseguir lo que quieres?
¿No venderías tu alma al diablo por solo un poco de esa verdad (o de esa ignorancia) que tanto anhelas?
¿No darías la espalda al mundo por cumplir tan solo un sueño?
Mi vida no vale nada, mis sueños son todo.
Si no estás dispuesto a renunciar y a apostar, no mereces lograr tus metas.
Si ese pensamiento es ambicioso, también yo lo soy.
No pain, no gain.
¿No venderías tu alma al diablo por solo un poco de esa verdad (o de esa ignorancia) que tanto anhelas?
¿No darías la espalda al mundo por cumplir tan solo un sueño?
Mi vida no vale nada, mis sueños son todo.
Si no estás dispuesto a renunciar y a apostar, no mereces lograr tus metas.
Si ese pensamiento es ambicioso, también yo lo soy.
No pain, no gain.
miércoles, 26 de marzo de 2014
¿Mi fortaleza?
A veces me odio por ser fuerte. Si no digo que estoy mal nadie lo sabe, Aguanto, resisto, me hundo en silencio ahogada en mis propias risas.
Cuando era pequeña fui a un campamento. En realidad he ido a muchos, pero este es el único en el que me ha ido mal. Llevé un libro de lectura, "La ciudad de las bestias" de Isabel Allende. Durante todo el campamento me regañaron muy a menudo y lo pasé francamente mal.Yo aguantaba las broncas sin una sola palabra, tranquila. Y aún más broncas me calleron: por mi absoluta indiferencia ante todo. No dije nada. Los dejé creer.
Después me iba y leía tanto como podía. Me desahogaba mientras vivía aventuras con Álex, el protagonista. Y puedo asegurar que jamás ha habido bestias más mojadas que las de aquella ciudad. Invisibles, secas ya, siguen mis lágrimas entre las páginas impresas, solo aquel libro y mi mejor amiga fueron testigos de mi desdicha, que todos consideraron desidia. No significa que no sufriera, solo que yo no me derrumbo en público.
Cuando era pequeña fui a un campamento. En realidad he ido a muchos, pero este es el único en el que me ha ido mal. Llevé un libro de lectura, "La ciudad de las bestias" de Isabel Allende. Durante todo el campamento me regañaron muy a menudo y lo pasé francamente mal.Yo aguantaba las broncas sin una sola palabra, tranquila. Y aún más broncas me calleron: por mi absoluta indiferencia ante todo. No dije nada. Los dejé creer.
Después me iba y leía tanto como podía. Me desahogaba mientras vivía aventuras con Álex, el protagonista. Y puedo asegurar que jamás ha habido bestias más mojadas que las de aquella ciudad. Invisibles, secas ya, siguen mis lágrimas entre las páginas impresas, solo aquel libro y mi mejor amiga fueron testigos de mi desdicha, que todos consideraron desidia. No significa que no sufriera, solo que yo no me derrumbo en público.
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